Sí eran gigantes, pero unos muy grandes

69 años han pasado ya desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un 10 de diciembre de 1948, documento que buscaba salvaguardar la integridad de los seres humanos sin distinción alguna. Así como señala António Guterres (Secretario General de la ONU), en el que “todos los Gobiernos tienen el deber fundamental de hacer posible que todo el mundo disfrute de todos sus derechos y libertades inalienables”.

Sin embargo, la realidad nos muestra un panorama distinto, en el cual, no todos los Estados los respetan o garantizan. De la misma manera, existen organismos internacionales como la ONU, OEA, Amnistía Internacional, entre otros, que buscan la protección y defensa de los derechos humanos en el mundo. Pero, ¿realmente estamos salvaguardados?, ¿existe la seguridad que nadie vulnere nuestros derechos? Si no es así, ¿cuál debería ser la postura del ciudadano de a pie frente a posibles transgresiones? Estas son algunas cuestiones que nacen a partir de la convivencia en un mundo cada vez más violento.

El Perú ha sufrido muchos quiebres en el ámbito político, económico y social, de la misma envergadura a lo que respecta la protección de los derechos de los peruanos, poniendo en peligro su democracia. Tal es el caso de la ley 30288, promulgada a finales del 2014 conocida como “La ley pulpín 2.0”, planteada con el fin de promover el empleo juvenil. Sin embargo, esta reforma laboral no incluía el pago de CTS, ni gratificaciones, seguro de vida ni bonificación por carga familiar y 15 días de vacaciones.

Razón por lo cual fue catalogada como una ley inconstitucional, que violaba los derechos de los jóvenes (Art. 23, 24,25). Tuvo como respuesta el rechazo del 70% de la población, que se vio reflejado en las cinco marchas multitudinarias para su derogación. Esta presión de las masas logró que a inicios del 2015, el Congreso diera marcha atrás a esta normativa. Demostrando una vez más cuán importante es salir a las calles para hacer escuchar nuestras voces frente a los atropellos de algunos gobiernos, como el que atraviesa nuestro país vecino Venezuela desde hace años.

“Quien no se mueve no escucha los ruidos de sus cadenas (Rosa Luxemburgo)”, es una frase que representa la situación crítica de los venezolanos que todos los días salen a marchar en contra del gobierno de Nicolás Maduro. La OEA (Organización de los Estados Americanos), considerada por algunos como un organismo inútil para la defensa de los intereses regionales latinoamericanos, tiene a Venezuela como uno de sus países miembros.

Hasta ahora las acciones que ha  tomado frente al gobierno de Maduro, ha sido invocar a la Carta Democrática para que en un futuro se suspenda a Venezuela de la OEA. Esta medida podría acarrear el derrumbe de su credibilidad internacional y de la legitimidad de su gobierno, provocando la pérdida de sus aliados, así como una desestabilidad económica por las crisis en sus materias primas (devaluación del petróleo).

Estados Unidos, por su parte ha estado ejerciendo presión a través de sanciones económicas para lograr que el gobierno venezolano llegue a un acuerdo con la oposición, medida que consideramos acertada porque el diálogo es la mejor plataforma para lograr soluciones en el que el único beneficiado debe ser el pueblo. Pero, no estaría de acuerdo con una intervención militar, porque violaría los principios de integridad del territorio y el respeto por su soberanía cayendo en una contradicción que los mismos estados latinoamericanos no avalarían.

Gramsci decía que las revoluciones o grandes cambios sociales solo ocurrían en la conciencia o resultaban sumamente costosos. Comparto de forma parcial esta idea, porque si el hombre sea niño(a), adolescente, adulto o persona mayor conociera sus derechos, no dejaría que se los vulneraran, no importa cuán gigante sean. Y un mayor eco haría si no es sola una persona en la lucha sino una colectividad, porque bien es cierta la frase que la unión hace la fuerza demostrada más de una vez. Por ejemplo, en la caída de gobiernos revolucionarios, la Declaración de los Derechos de la Mujer, derogación de leyes arbitrarias, entre otros.

En pleno siglo XXI, contamos con varios organismos encargados de la protección de los derechos humanos, unos más controversiales que otros en función de las acciones tomadas frente a los conflictos.

Madeleine Tatiana Rosales Rivera

Perú
17 Años
Estudiante de Ciencia Política

Fuentes:

Naciones Unidas. La Declaración Universal de Derechos Humanos. http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

Angulo, W. (23 de junio del 2017). ¿Qué propone la nueva Ley de Empleo Juvenil o Ley Pulpín 2.0?. RPP.

http://rpp.pe/economia/economia/que-propone-la-nueva-ley-de-empleo-juvenil-o-ley-pulpin-20-noticia-1059634

Aparicio, H. (28 de enero del 2015). Ley Pulpín: Régimen laboral juvenil fue derogado oficialmente. Peru21.

https://peru21.pe/politica/ley-pulpin-regimen-laboral-juvenil-derogado-oficialmente-164282

Casanva, T. (19 de diciembre del 2014). Reforma laboral juvenil de Humala genera controversia y desata protestas en Perú. La tercera.

Bernales, E. (1998). Los derechos humanos y su protección jurídica en la experiencia política y social de América Latina. Pensamiento Constitucional. Año V N° 5

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