“Desde las novelas a los libros de historia: impacto del cambio en los modelos a seguir femeninos”

Puede que los movimientos feministas que han surgido en los últimos años aún resulten fuera de lugar para muchas personas, pero para ver su repercusión se debe tener una mirada al pasado, presente y futuro de la situación. No solo observando eventos sociales masivos de protesta, o las opiniones y reclamos en el ciberespacio. Sino tomando los datos económicos, laborales y sociales de nuestra realidad.

Uno de los resultados positivos son los modelos femeninos a seguir para las mujeres, idea que antes no parecía posible para las niñas y mujeres.

En Iberoamérica no es extraña la figura novelesca de la mujer que es un orgullo familiar (incluso en algunos casos, de toda una región) por su extrema belleza física, carácter delicado, bondad, habilidad para las labores del hogar y que cuya mayor hazaña consistía en conquistar al hombre ideal y formar una familia. Aparentemente una realidad de fantasía que traspaso los libros y la televisión, porque hasta hace poco aún predominaba como ideal de proyecto de vida.

Saltando hasta hace unas décadas, se podía observar que la fuerza predominante en los ambientes laborales eran los varones que habían terminado los estudios universitarios o mayores de edad. Por otro lado en la mujer era esperable que: abandonara los estudios antes de concluirlos sí hallaba una pareja o tenía un embarazo no planeado.

La realidad en la que estamos inmersos actualmente es diferente, gracias a movimientos donde han optado por empoderar a la mujer mediante la inserción laboral, impulsos a emprendimientos, fomento a la educación reduciendo la tasa de deserción, y algo que no parecía posible: mostrar a las niñas, adolescentes y mujeres que tienen a personas de su mismo género en cargos de poder, realizando avances en la ciencia, dentro de la política como figuras importantes a las cuales pueden seguir.

Desde una mirada crítica, cualquiera podría preguntarse cuál es la importancia de poder admirar a una persona. Es naturalmente por el ejemplo que brinda esta persona o personas y el impacto en la respuesta de aquellos que la siguen. Un ejemplo: en una charla que se transmitió por internet una mujer relataba como había salido de la violencia intrafamiliar que había sufrido por años para graduarse de la universidad y ser el sostén de su familia, ello para que sus hijas no pasaran por la misma situación de violencia. Si una persona se hallara en una situación similar, hay una gran posibilidad que esto haga un eco para que recurra por ayuda, cambiando su situación actual.

Si bien las mujeres han participado en la política (en Iberoamérica se ha tenido mujeres que han llegado a la presidencia de varios países) y en la ciencia, no se les daba el mismo reconocimiento que a sus colegas del género masculino. Ahora hablamos de menciones en libros y el darles el lugar correspondiente a cada avance realizado por mujeres, dando un gran resultado: un mayor interés por parte del género femenino. Se fomenta que las niñas se interesen por las ciencias, política, economía, áreas que eran reservadas para muy pocas mujeres, rompiendo el molde de que el ser una mujer realizada consistía en formar una familia y dedicarte a ella como proyecto de vida.

No se puede negar que aún queda bastante por avanzar para alcanzar un nivel de bienestar optimo impulsado por la fuerza laboral tanto de hombres como de mujeres, donde la brecha salarial quede en la memoria como ahora es un hito histórico el derecho al sufragio para la mujer. Sin embargo si continuamos por el escenario trazado en la actualidad, se podría tener un avance increíble que podría ser la respuesta para la reducción de la pobreza, sobrepoblación, entre otras, sí sabemos aprovechar los recursos que tenemos a la mano, uno de ellos: la fuerza laboral femenina.

 

Sofía Alejandra Miranda Batuani

Bolivia

23 años

Estudiante de Psicología

en la Universidad Mayor de San Andrés

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